De egoísmos juveniles

Llueve… bueno, llovía cuando empecé a pensar esto. A mí la lluvia siempre me recuerda aquella poesía de Machado: …¡Llueve, llueve; tu neblina que se torne en aguanieve, y otra vez en agua fina! ¡Llueve, Señor, llueve, llueve! […] Señor, ¿no es tu lluvia ley, en los campos que ara el buey, y en los palacios del rey? ¡Oh, agua buena, … [ver más]