Hablamos de salamandras

El pobre Gussie Fink-Nottle tenía serios problemas para declararle su amor a Madeleine Basset. Era un tipo tímido, retraído (un nerd, diríamos hoy), que vivía solo en el campo, dedicado apasionadamente a su hobby de criar salamandras. Su amigo Bertie Wooster lo ayudó con consejos, y preparó (¡no sin sofocones!) el terreno. Pero el resultado de la entrevista que se … [ver más]